l fútbol es un estado de ánimo. Hay entrenadores que saben
01-11-12
l fútbol es un estado de ánimo. Hay entrenadores que saben si van a ganar o perder un partido con solo mirar la cara de sus jugadores en el túnel de vestuarios. En este sentido, podemos estar tranquilos. El equipo no está tocado ni tampoco parece que la afición, tan dada a pasar de la euforia a la depresión, lo esté.ues bien, partiendo de la base de que el estado de ánimo sigue siendo bueno, yo también creo que este Barça puede ganar en el Bernabéu, básicamente porque tiene más fútbol que el Madrid. No nos dejemos asustar por las goleadas del equipo de Mourinho, fijémonos en sus flaquezas, en las muchas ocasiones que en su campo está concediendo a los rivales. El Madrid tiene mucha pegada, sí, pero si el Barça tiene el balón, los delanteros blancos no lo verán y los defensas sufrirán. En este sentido, nada ha cambiado. Y ya sabemos todos cuáles han sido los últimos resultados...
e bastó con la calidad el Milan para ahuyentar sus fantasmas en San Siro y celebrar un sábado redondo. No solo huyó de la mediocridad, al menos en el resultado, sino que a su victoria le sumó la debacle del enemigo, del odiado Inter que en Sicilia descendió a los infiernos. Si hoy hay sorpresas, lo que no es ya extraño en esta Serie A, el Inter podría caer a descenso.a medicina de Ranieri no ha surtido efecto en la escuadra de Moratti. Un temprano gol de Cambiasso ocultó carencias, pero no lo suficiente para darle aire al equipo nerazzurro. Mantuvo el tipo durante toda la primera mitad antes de, en un abrir y cerrar de ojos, despeñarse. Apenas comenzarse el segundo tiempo, una diana de Almirón le puso de los nervios y cuatro minutos después, un penalty de Castellazzi a Bergessio le dio la oportunidad a Lodi de culminar la remontada. A partir de ahí, la locura primero y la depresión después.
Camiseta Seleccion Española usente del once Sneijder, queda al descubierto que sin patrón de juego el Inter es como un pollo sin cabeza, en el que todo pasa por la testosterona de unos jugadores incapaces de convertir la inversión del club en buenas maneras futbolísticas. Así, podía contemplarse al sancionado Ranieri pasar del pasmo al hundimiento, sin hallar solución al desaguisado y abandonar el Angelo Massimino no desesperado sino, lo que es peor, rendido a la evidencia.as lágrimas nerazzurras fueron risas rossoneras, cuando, por la noche, el Milan ventiló sin más a un inocente Palermo. El equipo de Allegri demostró que no precisa de mucho para sacar los retos adelante y que aunque en muchos momentos parezca un grupo al borde del agotamiento, con cuatro pizcas de calidad se basta para sobrevivir. www.camisetadelfutball.com